Muerte en el Nilo: Una nueva visión del clásico

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Muerte en el Nilo es el nuevo trabajo de Kenneth Branagh (Belfast). La producción ha sido una de esas películas que se han visto afectada por la pandemia provocada por la COVID-19. Esto, sumado a las acusaciones de agresión sexual contra uno de sus protagonistas, Armie Hammer, han hecho que la cinta haya ido sufriendo retrasos desde que se anunció su estreno en 2019.

Ahora, esta nueva adaptación de una de las novelas de la inigualable Agatha Christie -y que además funciona como secuela directa de Asesinato en el Orient Express (2017)- por fin zarpa en busca de un nuevo éxito para su director.

Muerte en el Nilo es una digna secuela

TRÁILER DE MUERTE EN EL NILO | 20 CENTURY STUDIOS

No es la primera adaptación de Muerte en el Nilo. Esta historia protagonizada por el incansable detective belga Hércules Poirot ya pudimos verla en 1978. Fue además la primera de las seis películas en las cuales Peter Ustinov dio vida a Poirot, creado por la escritora Agatha Christie.

Después del enorme éxito de Asesinato en el Orient Express (1974) se empezó a planificar una nueva película sobre el personaje. Pero el actor que lo interpretaba, Albert Finney, no quería someterse al maquillaje diario con las condiciones climáticas de Egipto. Previendo un rodaje complicado, decidió dejar de lado al personaje. Por ello, se dio la oportunidad al doble ganador del Oscar Peter Ustinov de crear uno de los más logrados y queridos personajes de su carrera.

Décadas después, Branagh regresa con una segunda versión de Muerte en el Nilo y la ecuación se invierte. Mientras que la cinta de John Guillermin es inferior a la de Lumet, la nueva versión de Branagh es definitivamente superior a su anterior incursión en el universo de crímenes y misterio de Agatha Christie.

Amor y traición en Egipto

Muerte en el Nilo encuentra a Poirot (Kenneth Branagh) compartiendo un crucero de lujo por el Nilo. Allí encuentra a su amigo Buc (Tom Bateman) y a un grupo de personas a las que solo les une una cosa: El desprecio por la bella Linnet Ridgeway (Gal Gadot). La joven heredera celebra su luna de miel con Simon Doyle (Armie Hammer), quien fue poco atrás prometido de Jacqueline De Bellefort (Emma Mackey), la mejor amiga de Linnet.

Linnet no es precisamente una mujer de buenos amigos debido a su inmensa fortuna, y una vez que el barco zarpe, ocurrirá lo que cabía esperar: se producirá un asesinato sin explicación aparente.

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Muerte en el Nilo | Imagen cedida por Disney

Muerte en el Nilo comienza con un prólogo que cuenta el origen del peculiar bigote de Poirot. Branagh se remonta a la Bélgica de 1914 para contarnos más acerca de su protagonista a modo de flashback. A medida que conocemos el pasado de Poirot como soldado también se pondrá en contexto la historia de amor que alteró su vida para siempre. Después de este prólogo fascinante, Muerte en el Nilo salta al meollo de la historia, un misterio retorcido ambientado a bordo de un crucero por el Nilo en el SS Karnak. Como cabe esperar, uno de los pasajeros resultará siendo asesinado, y el resto, por supuesto, acabarán convirtiéndose en sospechosos del crimen.

Un crucero de ensueño

El filme se toma su tiempo para presentarnos y construir a sus personajes. Algo primordial para que en su segunda mitad, cuando sucede el asesinato, podamos sospechar de todos ellos.

En términos generales, la cinta cumple como cine de misterio. Con un ritmo más acertado que su antecesora y un diseño de producción que nos llevará a los años 30, la nueva película de Branagh se convierte en una secuela más que digna, mejorando la fórmula inicial.

Solo aquellos que han leído el libro, han visto la película de 1978 o han investigado por Internet saben la respuesta. Pero más allá del misterio por resolver, la película de Branagh está, en términos generales, muy bien desarrollada. Todo producto de la fotografía de Haris Zambarloukos (Cenicienta (2015), Locke, Belfast), el estupendo vestuario de Paco Delgado (La chica danesa, Los miserables) y unas buenas actuaciones, especialmente de Branagh (menos sobreactuado que en la película previa), Gal Gadot (quien nos vuelve a sorprender) y Armie Hammer.  

De vacaciones con Poirot

Además, este Poirot es perfecto. Carismático, divertido, brillante, egocéntrico y excéntrico. Un detective digno de lo que soñó su autora. Sus filosos diálogos y sus constantes miradas han convertido a Kenneth en el protagonista que muchos imaginaban al leer las novelas. Algo también indispensable.

Muerte en el Nilo es un delicioso reencuentro con los clásicos de misterio whodunit, que cumple como vehículo de entretenimiento y mejora la fórmula propuesta por uno de los directores de moda. Aun no hay confirmación para una tercera entrega, pero nosotros estamos ansiosos de que las aventuras y misterios que le surgen a Poirot nunca acaben.