Crítica ‘Black Dog’

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La esperada Black Dog, dirigida por Guan Hu y ganadora del premio Un Certain Regard en Cannes hace ya más de un año, se estrena este 4 de julio en los cines españoles, gracias a Surtsey Films.

[ficha_pelicula slug=»black-dog-2024″ header_tag=»h2″ header_text=»Sinopsis de ‘Black Dog’»]

Crítica de Black Dog

Guan Hu, uno de los cineastas chinos más importantes de su generación, llega a España con su último trabajo después de más de una veintena de películas a sus espaldas y varios episodios de series para la televisión. Lo más llamativo de esta Black Dog, probablemente sea su atmósfera y estilo. Una propuesta con un ritmo pausado y maravillosamente rodada, aliñada con algunos momentos casi poéticos por la sobriedad de sus imágenes. Todo para contar una historia dramática situada en un pueblo lejano durante las semanas previas a la apertura de juegos olímpicos de Pekín 2008.

Esto además tiene mucha importancia dentro del propio planteamiento del argumento. Vemos ese contraste entre lo comercial e idílico que podían traer los juegos olímpicos, con la sequedad de una ciudad en descomposición, a punto de ser hecha añicos para traer un futuro más «prometedor» con altos edificios y las mejores oportunidades para los más ricos.

En todo este panorama vemos constantemente imágenes en las que aparecen perros abandonados, pero que ahora controlan las calles y plazas del pueblo, cada vez más desoladas y desérticas.

Lang, el hijo del cuidador del zoo, vuelve a su pueblo después de haber cumplido condena por un supuesto homicidio. Un protagonista callado y retraído, interpretado por el cantante y actor taiwanés Eddie Peng, ya presente en películas de otros directores de la talla de Zhang Yimou.

Lang termina encariñándose de un perro negro desnutrido y aparentemente agresivo, aunque en el fondo también acapara junto a él el foco emocional de la narrativa y, a medida que este avanza, el afecto compartido con los espectadores.

En definitiva…

Una cinta absorbente, alejada de adornos y evasivas panfletistas, Black Dog es una crítica sutil de un país desolado, sumido en un progreso casi ficticio. Una obra clave para comprender, a través de un enfoque elegíaco, los profundos y a menudo duros cambios que ha vivido la China actual, con una encantadora historia de fondo que narra la amistad entre el protagonista y un perro callejero.