Todo cambia cuenta los recuerdos de un artista nacional como lo es Dani Fernández, al tiempo que no deja de ser una valiente producción de introspección. Este documental de 75 minutos de duración —dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega— traza un retrato sincero y universal, desde los primeros pasos de Dani en Eurojunior hasta su etapa actual como padre y estrella en la industria de la música.
Lo más interesante es la decisión de mostrar el lado imperfecto de un cantante de la talla del joven integrante de Auryn: las dudas, las pérdidas, el trabajo y las caídas que han dado forma a su carrera.
Crítica de Todo cambia, conociendo al artista
Todo cambia acierta, especialmente al mostrarnos algunos de los momentos más difíciles (aunque cruciales para su ascenso) en la carrera de Dani: La frustración y las consecuencias de participar en Eurojunior; la presión, a veces explotadora, durante su etapa con Auryn; y, sobre todo, algunos momentos emotivos, como el vivido tras enterrar a su abuelo el día que tenía que subirse a un escenario.
Esos momentos retratan y muestran la parte más humana de Dani. Frente a los excesos de triunfalismo que suelen dominar este tipo de productos, surge de Todo Cambia una oda a la vulnerabilidad.
La vuelta a su pueblo, refugiarse en su familia —especialmente en el recuerdo de su abuelo—, le otorga una dimensión muy real. La narración no solo retrata al artista: retrata a un hijo, a un nieto, a un padre, a un ser humano que se vio al borde del precipicio como nos vemos todos en algún momento de nuestras vidas. Una persona que ha luchado en contra de sí mismo, aprendiendo a enfrentarse contra la industrialización musical y contra su propia imagen. Una imagen que poco a poco fue creando a partir de su paso por Eurovisión Junior y que le alejó del artista que siempre quiso ser y en el que hoy se ha convertido.
El documental muestra con mucho tino la dificultad a la que se enfrentan los artistas a la hora de preparar sus actuaciones en directo.
En el desenlace en el Movistar Arena encontramos el mejor ejemplo. Vemos los nervios no solo de Dani, sino de todo el equipo al encontrarse con problemas de sonido, montaje, o de la propia organización del evento.
Ese recorrido —del pánico escénico al triunfo colectivo— resume la esencia del documental: la capacidad de convertir el miedo en combustible para seguir mejorando.
Como nuevo fan de Dani, admito que este documental (y sobre todo, poder verle cantar en directo tras la proyección) me cambió la imagen que tenía antes de acudir al evento que organizó Warner Music junto a Repsol. Sin tratar de contentar a nadie, Todo cambia hila el relato del artista sin sensiblerías fáciles, con la honestidad de mostrar a alguien que ha conseguido redimirse y convertirse en el artista con el que siempre soñó. La evolución de uno de los cantantes patrios más importantes de esta generación: desde ese niño que soñaba con Eurojunior y que acabo siendo miembro de Auryn, al compositor y artista que es en el presente.
La cinta no pretende agrandar el ego de Dani, sino desnudarle y mostrar una verdad que trasciende sus canciones: la inseguridad, el miedo al qué dirán, y la valentía de cambiar y luchar contra una imagen que ya tiene el resto del mundo.
Todo cambia no habla tanto de la música y el estilo de Dani, sino sobre todo aquello que nos hiere y lo que nos cura. Es una reflexión para descubrir que detrás del éxito también hay tristeza y sufrimiento, y que ese contraste de luces y sombras es el que realmente define a las personas. Un descubrimiento muy gratificante que invita a creer en la belleza de lo imperfecto.
Dani Fernández feat. Energy desde dentro
Hay que hacer mención especial al evento Dani Fernández feat. Energy desde dentro. Porque sí, estuvimos allí, y lo cierto es que fue una de esas noches que se disfrutan de principio a fin.
El ambiente era simplemente espectacular. Desde que cruzamos la entrada se notaba que no estábamos ante un evento cualquiera. Repsol y Warner Music se sacaron de la manga una celebración a la altura del Día de la Música, con una producción impecable y una energía (nunca mejor dicho) que nos envolvió desde el primer momento.
Dani Fernández estuvo brillante, pero lo que realmente nos sorprendió fue el cariño que se respiraba en cada rincón. Artistas invitados, sorpresas sobre el escenario y un público entregado completaron una experiencia redonda. Fue emocionante, fue divertido y, sobre todo, fue auténtico. No podemos hacer otra cosa que aplaudir esta alianza entre música y sostenibilidad… y esperar que se repita.
